El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

Hay semanas en las que ser aficionado a Ferrari requiere una tolerancia al dolor que no viene de serie. Esta es una de ellas. El F6 de Gas Monkey es la segunda mala noticia de la quincena, pero a diferencia del Luce, al menos esta tiene seis ruedas. Un Testarossa al que le han añadido un tercer eje, motor V8 americano y el alma de un F40. Richard Rawlings lo llama Ferrari F6. Maranello lo llamaría de otra manera. Lo bueno es que al menos Rawlings es sincero con lo que es.

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El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

En los últimos días, aquellos que se consideren amantes de Ferrari deben de estar intentando despertar de un mal sueño a base de pellizcarse una y otra vez sin dar pábulo a lo que está aconteciendo en torno a la firma italiana. De un lado tenemos el Luce, un esperpento eléctrico de 2,2 toneladas que amplifica de forma artificial los sonidos de vibración natural de su tren motriz eléctrico para mantener el atractivo visceral de un Ferrari tradicional. Tócate los huevos.

Por si esto fuera poco, esta semana también hemos conocido el último engendro mecánico salido del taller de preparaciones Gas Monkey Garage con Richard Rawlings al frente: el Ferrari F6. Como suele ser habitual en buena parte de sus proyectos, el gusto y respeto por la marca que decide profanar con su estilo desinhibido y macarra dista mucho de lo que a cualquier aficionado medio le suele gustar.

El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

Sin embargo, lo que no se le puede negar a Rawlings es su determinación y osadía. Ya pudimos constatarlo con su extravagante F40 «Black Edition». Una preparación gestada a partir de un ejemplar accidentado de color rojo por el que el bueno de Richard desembolsó la friolera de 400.000 dólares. Ahora líate la manta a la cabeza e invierte otros 300 de los grandes en lo que para ti debe ser un F40 en pleno siglo XXI.

Como comprenderéis, no todo el mundo está en disposición económica de afrontar un reto de tal magnitud. Pero ni siquiera estándolo, pocos son los que se atreverían a materializar un proyecto así. Es por ello que, tras subastarlo a comienzos de 2017 y recuperar el total de lo invertido, solo podemos quitarnos el sombrero ante el éxito logrado por Rawlings y su equipo.

El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

Un Testarossa con seis ruedas, motor yanqui y estética de F40

El resumen de esta rocambolesca historia es que Richard Rawlings, junto con su socio John Clay Wolfe, han construido lo que ellos mismos han denominado el Ferrari F6. Grosso modo hablamos de un Testarossa al que le han añadido un tercer eje, seis ruedas, motor V8 americano sobrealimentado y la estética interior de un F40. Si aún sigues sentado en la silla, debes saber que una vez terminado sus creadores estiman que su valor actual en el mercado es de 1,5 millones de dólares aproximadamente.

Entendemos que para llegar a esa conclusión Rawlings y su socio de aventuras habrán sumado el coste total del proyecto y un «extra» en concepto de beneficios. Nadie trabaja por el amor al arte, ¿no es así? Sin embargo, uno debe pensar que en la actualidad un Testarossa en estado de colección se puede adquirir en territorio yanqui por un valor en torno a los 200.000 dólares. Tirando de regla de tres, eso equivale a siete ejemplares del modelo por la misma cuantía que dicen que vale el Ferrari F6 de Gas Monkey Garage.

El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

Sí, de acuerdo, es un coche único que ha costado Dios y la vida construirlo. También se ha llevado por delante la relación comercial y de amistad entre Alex Danton, de Danton Art Kustoms, y el propio Rawlings. Según parece, el proyecto de este Testarossa 6×6 se le encargó inicialmente al especialista francés y tras un año de retrasos y numerosos incumplimientos de contrato en materia de calidades y acabados —eso cuenta Richard— se les acabó el amor mutuo que se profesaban.

El patrón Rawlings: del Hummer 6×6 al Testarossa profanado

De hecho, anteriormente crearon conjuntamente el Hummer Humvee 6×6, siguiendo un patrón técnico similar al empleado en este F6. En cualquier caso, lejos de importarnos lo dimes y diretes de los dos protagonistas de este embolado hollywoodiense, debemos centrarnos en lo verdaderamente importante: el resultado final.

En este punto, como todo en la vida, cada cual es libre de sacar sus conclusiones, pero es indiscutible que para hacerlo hay que analizar de manera objetiva los aspectos más relevantes que conforman el Ferrari F6 de Gas Monkey Garage.

El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

Las tripas del monstruo: V8 americano donde vivía un V12 italiano

Empezando, como no, por el doble eje posterior con cuatro ruedas motrices, a lo que sus creadores mismos denominan «sistema de tracción integral diseñado a medida». En esta afirmación hay una parte de verdad y otra no tanto. Sobre lo primero: es cierto que es tracción integral, pero no lo es que se aplique a ambos trenes motrices. En cualquier caso, hasta ellos llegan los supuestos 1.200 CV de potencia que según Rawlings y su equipo se logran extraer de la preparación llevada sobre el motor V8 LT4 de 6,2 litros del Corvette Z06 C7.

Por si aún no lo sabíais, estamos ante un Ferrari F6 que por el camino perdió su característico V12 plano a 180° de «cabeza roja». Y tú te preguntarás: ¿por qué? Pues básicamente porque estos yanquis son más papistas que el papa y terminan llevándose a su terreno casi cualquier cosa. Por supuesto son amantes hasta la médula de sus enormes Big Blocks con tropecientos centímetros cúbicos de cilindrada y millares de CV de potencia bajo el capó, aunque solo les sirva para poder exprimirlos en línea recta…

El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
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Por otro lado, debemos romper una lanza en favor de Rawlings al decidir implementar este bloque en el Ferrari F6. Esencialmente porque es mucho más sencillo potenciarlo hasta niveles insospechados, algo más complicado de hacer con el motor de serie que incorpora el deportivo italiano. Además, es incierto el estado en el que se encontraba la unidad empleada para el proyecto. Igual el propio bloque no estaba en las mejores condiciones mecánicas. Un dato que en cualquier caso no han aclarado los ideólogos del proyecto.

Frenos Wilwood, llantas de 60.000 dólares y un habitáculo de F40

El resto del coche cuenta con una ingente cantidad de componentes de alto nivel con los que, además de alcanzar los objetivos dinámicos deseados, se le imprime una imagen verdaderamente única. Empezando por el equipo de frenado Wilwood, con pinzas delanteras de seis pistones y discos sobredimensionados y traseras de cuatro pistones; o las exclusivas llantas mono tuerca que dicen estar valoradas en 60.000 dólares. La suspensión trasera es totalmente independiente y artesanal, mientras que el habitáculo, inspirado en el del F40 original, toma partes de este y las combina con elementos tecnológicos de última hornada.

El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

Por último, en este repaso técnico no podemos obviar varios elementos asociados directamente a la aerodinámica del coche pero que también juegan un papel fundamental en términos estéticos. Por un lado, el enorme «tenderete» trasero fabricado mediante modelado 3D. Con él se intenta mantener la armonía visual con el resto del coche e incluso asemejarse a las rejillas originales del modelo, además de beneficiar el comportamiento general a altas velocidades. Algo similar ocurre con los pasos de rueda delanteros, claramente ensanchados, o los faros estilo 512M que sustituyen a los míticos proyectores escamoteables tan característicos del Testarossa ochentero.

Herejía certificada: ¿queda algo de Ferrari en el Ferrari F6?

Dicho todo esto, aun teniendo en cuenta el pastizal y tiempo invertido en este F6, poco o nada queda ya de lo que en origen fue un Ferrari.

Es por ello que entendemos la postura de la marca italiana de oponerse diametralmente a cualquiera de los proyectos e ideas de Rawlings en las que la plataforma empleada sea uno de sus coches. Es indudable que hablamos de un cacharro único, pero también estamos ante una herejía mayúscula para aquellos que se consideran ferraristas de pro. También es obvio que habrá quien piense «que se jodan los puristas»… (yo mismo lo he cavilado muchas veces).

El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari
El Ferrari F6 de Gas Monkey: cuando un Testarossa deja de ser un Ferrari

La realidad es que el último proyecto de Gas Monkey Garage no entiende de términos medios, ni lo pretende. Pero esto es algo que no puede sorprendernos teniendo en cuenta la ristra de preparaciones nacidas en las instalaciones del archiconocido taller estadounidense, todas ellas diseñadas y fabricadas bajo un mismo patrón: «la disidencia técnica airada». No seré yo quien defienda esta postura, pero que queréis que os diga: prefiero antes este engendro 6×6 que un Luce ecofriendly gestado en el departamento de I+D de la firma del cavallino, aunque luzca en un blanco papal y su santidad lo bendijera el día de su presentación.

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