Morrillu escribe sobre motos y coches porque alguien tiene que hacerlo sin arrodillarse ante el marketing, los influencers con sonrisa de catálogo y las “revoluciones” que duran exactamente lo que tarda en actualizarse el algoritmo. Lleva tantos años probando, leyendo y viendo repetir los mismos errores, que ya no disimula el cansancio. Ni las ganas de decirlo. Cree que muchas motos modernas tienen menos alma que un microondas, que algunos coches deberían venir con tutorial de autojustificación y que hay gente opinando de motor que no distingue un chasis de una estantería sueca. Le interesan la técnica, el diseño y la historia; desprecia el postureo, las modas vacías y todo lo que necesita veinte excusas para existir. No escribe para gustar, ni para quedar bien, ni para que le inviten a eventos con café malo y discursos peores. Escribe porque le importa este mundillo y porque, de vez en cuando, conviene que alguien diga en voz alta lo que muchos piensan y casi nadie se atreve a firmar. Si buscas entusiasmo impostado, sonríe y sigue scrolleando. Si buscas criterio, experiencia y una opinión que no pide permiso… has llegado al sitio correcto. Ahora ponte el casco. O no. Es tu problema.